jueves, 19 de marzo de 2009

Tampoco yo lo merezco.

Con nula perspicacia e irremediable antipatía pensé ante los primeros largometrajes de Pedro Almodóvar, tan celebrados entonces y añorados ahora por tantos espectadores que se declaraban seducidos por la frescura, la irreverencia, la modernidad, el humor, el posibilismo, la originalidad y el estilo del gurú de aquella cueva de impostura con pretensiones artísticas y lúdicas denominada movida, que la pasión que despertaba su cine entre la vanguardia obedecía a esa cosa tan provisional y epidérmica llamada moda, que sus hilarantes chapuzas fílmicas retratando a una fauna estratégicamente pintoresca y autoconvencida de que los tiempos estaban cambiando serían flor de un día.

Carlos Boyero
El país


Cojones nene, vaya oración.
La he tenido que leer cuatro veces para entender algo...
(ya sé que soy cortico, no tenéis que decirlo)

1 comentario:

Tarántula dijo...

qué vivan las mujeres al borde de un ataque de nervios, ya con crisis.